Esta marca británica tiene sus orígenes en Alemania, ya que fueron el empresario de Núremberg Siegfried Bettmann, su socio Mauritz Schulte y el fabricante y vendedor de Birmingham William Andrews quienes crearon Triumph para vender bicicletas en Inglaterra, a finales del XIX, cuando estos vehículos causaban furor.
Triumph Cycle Co, siempre atenta a la demanda del mercado, se sumó a la moda de los motores de combustión y en 1910 ya vendían bicicletas motorizadas.
Durante la Gran Guerra, Triumph fue proveedor del Ejército con máquinas potentes y versátile como la Triumph Type H, apodada "The Trusty".
En la década de 1920, tras el abandono de Schulte, Triumph se diversifica con la fabricación de coches, con poco éxito.
Mientras tanto, la moto Type SD evolucionaba la tecnología de la marca innovando con la transmisión por cadena. Era una máquina grande de 500 cc, y para poder participar en competiciones se desarrolló un nuevo motor monocilíndrico.
La Gran Depresión afectó a la marca, y en 1936 John Sangster compra la división de motocicletas.
Un año después, Triumph Engineering Co LTD lanza con éxito las Tigers, singles motorizadas ente las que se cuenta Speed Twin, dotada de un motor de 498 cc, y que alcanzaba una velocidad de 145 Km/h.
La II Guerra Mundial está marcada por la producción de motos para el Ejército, abortada al ser destruida la fábrica en un bombardeo, en 1940.
Tras la construcción de una nueva factoría y pasada la guerra, Triumph retoma la producción y explota su crecimiento en EE.UU. Las motos incluyen novedades como relojes incorporados al faro y se suman modelos como la trail Trophy (55 cc) y la potente Thunderbird de 646 cc, especialmente pensada para el mercado USA.
En los 50 la empresa es vendida a BSA, aunque sigue funcionando de forma independiente. Es una gran década para Triumph, con motos muy populares (hoy clásicos de la época) como la OHV Terrier o la Tiger Cub.
La T120 Bonneville, se convierte en la café racer por excelencia, prácticamente en un icono de la época por sus éxitos en competición y por ser asociada a la imagen de estrellas como Steve McQueen o Brando.
La década de los 70 combina el caos empresarial con algunas excelentes motos como la Bonneville Jubilee Special del 77 o la T140D Special.
Los problemas de la empresa prácticamente hacen que a mediados de los 80 Triumph prácticamente desaparezca, pero salvada por John Bloor funde una nueva empresa con el mismo nombre, y así mantener la marca viva.
En el año 90 se presentan modelos totalmente nuevos, como Trident, Trophy y Daytona.
La Speed Triple de 1994 se convierte en un hit, heredera de la más pura tradición café racer.
Tras la buena acogida de la T595 Daytona, la Sprint ST y las nuevas versiones de la Speed Triple y la Tiger, se levanta una nueva factoría, consolidando la recuperación de la marca.
En el siglo XXI, la deportiva TT600 compite con los fabricantes japoneses en su propio terreno, y Triumph recupera su moto estrella, la Bonneville, actualizada a los tiempos modernos.
Los éxitos deportivos de la Daytona 600 y la favorable acogida de la Rocket III, la Speed Triple o la Sprint ST marcan la buena marcha de esta marca veterana.