La trazada ideal de los libros rara vez coincide con la trazada real en pista. Grip, tráfico, fatiga y errores propios obligan a adaptarse. Insistir en una línea teórica cuando no toca es una receta para el susto.
Qué es la trazada teórica
Es la línea que maximiza velocidad de paso y salida en condiciones ideales: pista limpia, neumáticos óptimos y piloto descansado.
Cuándo la trazada ideal deja de ser válida
- Pista sucia o con poco grip.
- Neumáticos degradados.
- Fatiga física.
- Tráfico en rodadas.
Trazada real: la que toca hoy
Adaptar la trazada implica sacrificar velocidad en un punto para ganar estabilidad y margen. Abrir antes, cerrar después o frenar recto más tiempo suele ser más seguro.
Errores habituales
- Forzar la línea interior sin espacio.
- Copiar trazadas ajenas sin contexto.
- Ignorar cómo cambia la pista a lo largo del día.
Riesgos físicos y económicos
Salidas de pista, colisiones con otros pilotos y caídas por falta de margen. Una trazada mal elegida suele acabar en caída evitable.
Protección y gestión del riesgo
Rodar con cabeza, dejar margen y asumir que no siempre toca ir rápido. En circuito, el entorno no perdona errores de ego.