Parar no es rendirse. Es una decisión técnica. Seguir rodando cuando el cuerpo, la cabeza o la moto ya no responden multiplica el riesgo de accidente grave.
Señales claras de que toca parar
- Errores repetidos sin explicación.
- Fatiga que no desaparece tras descanso.
- Pérdida de concentración.
- Molestias que cambian la técnica.
Errores habituales
- “Una tanda más”.
- Compararte con quien sigue rodando.
- Ignorar pequeñas molestias.
Consecuencias de no parar
La mayoría de lesiones serias ocurren cuando el piloto ya estaba avisado. Parar tarde convierte un mal día en un problema largo.
Riesgos físicos y económicos
Caídas por agotamiento, errores de juicio y lesiones que podrían haberse evitado. Económicamente: tratamientos, bajas y temporadas truncadas.
Protección y gestión del riesgo
El piloto inteligente no es el que más rueda, sino el que sabe cuándo levantar el pie.