La presión del neumático no es un número fijo: es una variable viva que depende de compuesto, carcasa, temperatura ambiente, ritmo y asfalto. Si no entiendes la diferencia entre presión en frío y en caliente, estás rodando a ciegas.
Presión en frío vs presión en caliente
En frío es la presión antes de rodar. En caliente es la presión tras alcanzar temperatura de trabajo. La presión “objetivo” casi siempre es en caliente, porque es donde el neumático trabaja.
Qué pasa si vas pasado de presión
- Menos huella efectiva → menos agarre.
- Sobrecalentamiento localizado → desgaste raro.
- Moto nerviosa y con menos feedback.
Qué pasa si vas bajo de presión
- Exceso de flexión de carcasa → temperatura descontrolada.
- Deformación → sensación “flotante”.
- Riesgo de destalonado o daños internos (dependiendo del neumático).
Calentadores: si los usas, hay reglas
- No son para salir rápido: son para estabilizar el neumático.
- No sustituyen el calentamiento en pista de frenos y cuerpo.
- Si sales sin calentadores, asume vueltas iniciales conservadoras.
Errores habituales
- Usar presiones “de colega” sin contexto.
- Medir con manómetro malo o diferente cada vez.
- Olvidar que la presión cambia con el ritmo y la temperatura ambiente.
- Rodar fuerte la primera vuelta por ego.
Riesgos físicos y económicos
Una presión errónea puede provocar pérdida de agarre delantera en apoyo o trasera en salida. Económicamente: neumáticos destruidos en una tanda, caídas con material roto y días de trabajo perdidos.
Protección y gestión del riesgo
Trabaja con manómetro fiable, registra temperaturas y no improvises. En circuito, un neumático mal gestionado es una moneda al aire con tu piel.