Muchas averías que se achacan a “mala suerte” son consecuencia directa de uso incorrecto en pista. El circuito exige más a la mecánica, y si no adaptas mantenimiento y hábitos, algo acabará rompiendo.
Averías más comunes
Motor
- Sobrecalentamiento por falta de refrigeración adecuada.
- Lubricación insuficiente en uso prolongado a alto régimen.
- Cortes de encendido por sensores castigados.
Transmisión
- Cadenas destensadas o sobre tensadas.
- Coronas y piñones desgastados prematuramente.
Suspensión
- Retenes reventados por suciedad o falta de mantenimiento.
- Aceite degradado que pierde control hidráulico.
Frenos
- Discos alabeados.
- Latiguillos fatigados.
Errores de uso que lo provocan
- Rodar sin revisar niveles.
- No dejar enfriar mecánica entre tandas.
- Usar componentes de calle para ritmo de circuito.
- No adaptar intervalos de mantenimiento.
Cómo prevenir sin gastar de más
- Revisiones básicas antes y después de cada rodada.
- Consumibles adecuados al uso real.
- Escuchar ruidos y sensaciones nuevas.
Riesgos físicos y económicos
Una avería en pista puede acabar en caída o en aceite sobre asfalto para otros pilotos. Económicamente, una rotura grave suele costar más que una temporada entera de mantenimiento preventivo.
Protección y gestión del riesgo
Prevenir averías es parte del pilotaje responsable. Y cuando algo falla, las consecuencias no deberían dejarte fuera de juego durante meses.