Cómo reclamar a la aseguradora

Existen dos formas de presentar una reclamación por un seguro. El camino rápido o el camino largo. En otras palabras, a través de un mediador o por tu cuenta, como cliente; te contamos todas las claves de una y otra vía

Las discrepancias entre las compañías aseguradoras y los clientes son habituales. Si te encuentras en esa situación, es decir, que estás en desacuerdo con la empresa con la que tienes contratado tu seguro, debes tener en cuenta que los profesionales que trabajan en aquélla no tienen la razón absoluta. De hecho, si por algo se caracterizan las aseguradoras es por su capacidad para mantener o ampliar los márgenes de beneficios, por lo que no dudarán en tratar de salirse siempre con la suya. ¿Qué puedes hacer si te parece que has recibido un trato injusto o una indemnización insuficiente? Pues poner una reclamación, sea la póliza de moto o de cualquier otra rama. Ten siempre presente que es un derecho que tienes como asegurado.


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Reclamar a la aseguradora

Llegados a ese punto, expresándolo con toda claridad, hay dos caminos: el fácil y el difícil.  La primera opción es evitarte líos y que alguien se ocupe por ti. ¿Quién puede hacerlo? Pues un mediador de seguros. Resulta más rápido, más eficiente y supone elevar las posibilidades de éxito en tu reclamación, ya que este tipo de profesionales están acostumbrados a tratar con las compañías aseguradoras. Si no lo tienes, tranquilo, puedes recurrir a nosotros: sólo tienes que pinchar aquí para que nos ocupemos de todo. Si cuentas ya con un mediador de seguros, puedes recurrir a él, por supuesto, aunque si consideras que no está a la atura de tus expectativas, que no está defendiendo tus derechos como tú consideras que debe hacerlo, también te recibiremos con los brazos abiertos.

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Reclamar sin la ayuda de un mediador de seguros

La segunda vía es la complicada. Puedes, desde luego, tomarla e intentar reclamar por tu cuenta a la compañía, sin contar con el apoyo de un mediador de seguros, pero te avisamos de que no será precisamente un camino de rosas. Si te decides por esta opción deberás tener claros los pasos que puedes y, en ocasiones, debes dar. Aquí te contamos cómo reclamar a la aseguradora.

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Seguro de defensa jurídica

Cada póliza es un mundo, así que el primer peldaño que debes subir dependerá de si tienes contratado un seguro de defensa jurídica, que puede ser familiar o específico. En el primer caso te cubrirá en la esfera particular, de tu vida privada; mientras que, en el segundo, puede referirse a distintas modalidades, por ejemplo, la de conductor. Te recomendamos que revises tu póliza para verificar si cuentas con el seguro de defensa jurídica o no, ya que te cubre en caso de reclamación sobre cualquier seguro que tengas.

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Reclamar a la propia aseguradora

No olvides que, por obligación legal, las aseguradoras deben disponer de un servicio de atención al cliente, a través del cual podrás tramitar tu solicitud. Existe también la posibilidad de que la compañía tenga un departamento específico para reclamaciones. Puedes llamar por teléfono a la aseguradora o ponerte en contacto con ella a través de su página en Internet.

Recuerda que, según está fijado en la Orden ECO/734/2004, de 11 de marzo, sobre los departamentos y servicios de atención al cliente y el defensor del cliente de las entidades financieras, el plazo máximo con el que cuenta la compañía para responderte sobre tu reclamación es de dos meses.

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Defensor del asegurado

¿Qué ocurre si la aseguradora te da una respuesta que no te satisface? Pues que te toca dar el siguiente paso (no puedes saltarte el previo): acudir al defensor del asegurado. De nuevo, el tiempo máximo de respuesta es de dos meses, siendo el dictamen vinculante para la empresa.

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Reclamar a la Dirección General de Seguros

Si sigues sin recibir la contestación que consideras justa, aún tienes margen de maniobra: recurrir al Servicio de Reclamaciones de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP). Puedes contactar por medio de su web o por correo certificado. También existe un plazo tope de respuesta para este organismo: cuatro meses. El problema de esta opción es que la resolución que emita la DGSFP no es vinculante para la aseguradora.

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Acudir a un árbitro

La vía arbitral puede ayudarte a continuación. En concreto, la Junta Arbitral Regional de Consumo, las oficinas autonómicas de consumo o las asociaciones de consumidores adheridas al sistema arbitral. Ante cualquiera de ellas puedes presentar una reclamación contra la aseguradora.

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Reclamar ante la justicia

Agotada esa vía, te quedan los tribunales. Es el último paso y la suerte de tu reclamación quedará en manos de un juez. Si el montante que demandas no rebasa los 2.000 euros podrás acceder a un juicio verbal sin abogados, que suele acabar en sentencia en un máximo de dos meses. Si la cantidad reclamada es mayor de 2.000 euros, te tocará ir a juicio con letrados.

Las que te hemos planteado son todas las opciones. Como ves, afirmar que hay un camino sencillo y otro difícil no es una exageración: el mediador de seguros puede evitarte todos los pasos posteriores. Te decidas por una u otra vía, es muy importante que tu reclamación tenga una base, una justificación en la que puedas apoyarte para defenderte. Si optas por reclamar tú mismo, ármate de paciencia y no desesperes: las aseguradoras no siempre ganan.

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