Regreso al futuro: una visión distópica sobre la moto en 2030

Regreso al futuro: una visión distópica sobre la moto en 2030

Si echamos la vista atrás sólo 10 años nos daremos cuenta de cómo ha cambiado nuestra vida de la mano de las nuevas tecnologías. No nos habíamos acabado de acostumbrar al móvil y los sms, cuando llegó el Smartphone para invertir la tendencia de buscar móviles más pequeños a quererlos más grandes hasta casi acercarlos a su prima la Tablet PC. Hoy en día comprar todo a través de internet es ya una realidad para buena parte de la población. Es fácil, rápido y está al alcance de todo el mundo.

Pero no sólo ha cambiado nuestro día a día. Lo que más nos importa, el mundo de la moto, también ha evolucionado mucho. Sólo hay que pararse a pensar un poco para darse cuenta: motores a inyección, suspensiones inteligentes, frenos avanzados, materiales ligeros..

El futuro motero

Así que hemos sacado la bola de cristal, analizando las nuevas tendencias tecnológicas en el mundo del motor  para proponerte un futuro plausible. ¿Cómo será la experiencia de ir en moto en 15 años?

Nos hemos basado en diversos estudios, textos y reportajes para obtener las ideas principales… Aunque no hay certeza de que se vayan a cumplir todas las predicciones, permítenos que visualicemos un posible futuro motero.

LA EXPERIENCIA MOTERA EN EL FUTURO

Pongámonos en situación: año 2030, el mundo ha experimentado muchos cambios geopolíticos. El precio de la gasolina se ha mantenido estable porque gracias a la tecnología se ha conseguido extraer nuevos depósitos a mucha profundidad o usando fracking.

Sin embargo, la gasolina no es algo que preocupe al conductor del futuro.  Casi todos los vehículos circulan con motores eléctricos: se han desarrollado mucho más y han dejado atrás las limitaciones que hoy en día condicionan su uso. Los motores eléctricos de 2030 obtienen mejores prestaciones, mucha autonomía y un peso muy inferior. Además, han superado el problema del sonido y puedes cargar el fichero de audio que prefieras para que tu moto suene más “racing” o más silenciosa. El motivo de esto fue que se demostró que era necesario que los vehículos emitieran un leve sonido para evitar accidentes y atropellos al ser los eléctricos demasiado silenciosos (en 2014 ya se aprobó que a partir de 2019 todos los eléctricos deberán emitir algún tipo de sonido en Europa).

Las políticas de medio ambiente prohibieron los motores de explosión para uso diario y eso hizo que mucha gente “convirtiera” su vehículo a la tecnología eléctrica mediante el uso de ciertos kits que permitían reutilizar ciertas partes del motor de los vehículos y sobre todo la carrocería.

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Además, en 2030 el control de la velocidad y el uso masivo de cámaras y dispositivos han conseguido dos cosas: por un lado, la siniestralidad se ha reducido al mínimo, pero por otro se ha perdido cierta libertad a la hora de conducir una moto. Entre los “pilotos automáticos” que puedes activar y desactivar a tu antojo, los dispositivos conectados a autoridades y aseguradoras, las cámaras masivas y la vigilancia y denuncia por parte de los otros vehículos (no sus conductores, sino directamente los vehículos a través de tecnología integrada de serie y obligatoria), la libertad que proporciona la experiencia de ir en moto se ha ido diluyendo y perdiendo.

Esta pérdida de libertad ha hecho que la estética y el diseño se conviertan en una parte fundamental de la experiencia motera. En 2030 es habitual ver motos viejas y clásicas actualizadas con motores eléctricos, pero que estéticamente son totalmente retro, recordando modelos de épocas pasadas. Antiquísimas Honda CBR900RR y Yamahas R1 se siguen usando, actualizadas mecánicamente, para el goce de sus dueños, que adoptan una estética racing propia de principios de siglo.

Pero si la estética no siempre marca la diferencia entre el mundo motero de hoy y el del futuro, la cosa cambia al ponerte el casco. En ese momento  te das cuenta que estás en un mundo conectado: el GPS, mensajes de los amigos, sugerencias de rutas alternativas, incluso ofertas para tomar un buen café a menos de 50 metros, todo aparece proyectado en la visera. 

Toda la información que necesitas en la moto y alguna más se proyecta nada más ponerte el casco, antes incluso de subirte en la moto. La disposición de los mensajes y su regularidad es personalizable, pero ir en moto puede llegar a ser parecido a estar dentro del traje de Iron Man.

IRON MAN 3 : HUD + GFX PROCESS REEL from Johnny Likens on Vimeo.

Algunas marcas como Samsung ya están trabajando en alternativas no integradas dentro del casco pero que pueden mejorar la información que recibe el motorista. El futuro a día de hoy.

Más seguridad

El sistema de airbag no intrusivo se hizo obligatorio en todas las prendas. Estas además, desarrolladas con nuevos compuestos, desterraron el cuero y trajeron una nueva generación de tejidos inteligentes anti-mancha, con mayor resistencia que el carbono-kevlar, mucho más cómodas y ligeras de peso. Miden además constantes vitales del conductor y posicionan mediante GPS en todo momento al piloto. En caso de caída, se hinchan en una milésima de segundo protegiendo de golpes y lesiones y envían una señal a los servicios de salud cuando es necesario para que las ambulancias acudan al lugar del siniestro.

El repostaje se realiza en menos de 60 segundos mediante dispositivos de carga rápida, y atrás quedaron los medios de pago. Sin tener que bajar de la moto ni pasar por la caja, las gasolineras desatendidas son comunes. Además todos disponemos de cargadores rápidos en nuestras plazas de garaje y en plena calle.

Los motores plug and play son comunes, con lo que la mecánica ha cambiado mucho: tu propia moto te envía un reporte de estado, solicita el recambio y establece la cita con el taller en función de tu agenda. El taller se limita a ensamblar piezas nuevas, retirando las viejas, atrás quedó la figura del manitas. Y, como hecha la ley, hecha la trampa, puedes descargar actualizaciones de la “bios” de tu motor y ampliar o reducir las prestaciones o el consumo.

El seguro de tu moto ha cambiado también: sólo seis compañías ofrecen sus servicios, y la gran mayoría de usuarios se debaten entre Google y Amazon, además de las otras cuatro aseguradoras tradicionales.

Y el seguro se ha incorporado a la moto como un elemento más. Trazando tu perfil de riesgo en base a las zonas por las que circulas, tu estilo de conducción (quedó demostrado que la mano humana provoca más accidentes que el sistema de conducción automática), y uso del vehículo, el pago por uso se ha generalizado hasta el punto de ser la normal en 2030. Este mejor conocimiento de los hábitos del piloto ha permitido además primas más personalizadas con precios más ajustados en función del cómo se use la moto.

En cuestión del seguro, todos los trámites son online y muchas operativas directamente desde la propia moto a través del casco. La videoconferencia con tu aseguradora es un elemento muy habitual, disponible 24 horas, 7 días a la semana y 365 días al año. Y el seguro cubre muchas más cosas: se ha convertido en un punto céntrico para la administración de tus necesidades moteras. Coordinar visitas al taller, al médico tras un accidente o lesión, la localización en todo momento de la moto (sí, sigue habiendo robo de vehículos para la reventa en mercado negro de piezas y baterías, o su exportación a países emergentes africanos con necesidades de motorización).

¿Y qué pasó con la moto de toda la vida? Se pagan barbaridades por las motos clásicas. Como ya ocurre hoy en día, los coleccionistas más pudientes son capaces de dejarse verdaderas fortunas para hacerse con los objetos de deseo de su adolescencia que después guardan y que rara vez arrancan en circuitos de velocidad como elemento nostálgico.

Y sí, la competición profesional también ha cambiado. Motogp hace años que obliga a competir con motos eléctricas donde la inmersión total del público en la carrera mediante sensores de realidad virtual hace que todos podamos sentirnos como Marc Marquez Junior. Ah, sí, el hijo de Travis Pastrana ha conseguido cruzar el Cañón Red Bull (antes conocido como Cañón del Colorado) en moto eléctrica haciendo diez backflips.  Pero ese vídeo ya lo has debido ver proyectado en la visera de tu casco ¿no?

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