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Las motos y el cine: las motos como protagonistas

El cine es movimiento, y por eso la moto ha sido desde siempre uno de los vehículos más fotogénicos. Los actores han potenciado su carisma subidos a máquinas que, en muchas ocasiones, se han convertido en unos personajes más de la película.

Aunque desde los tiempos del cine mudo las motocicletas ya eran un vehículo recurrente en las escenas de persecución -el cómico Harold Lloyd utilizó una en El Tenorio tímido, en 1924-, la película que convirtió las motos en objetos icónicos fue Salvaje (1953).

En aquella película, un joven Marlon Brando interpretaba a un rebelde motero, miembro de una de aquellas bandas motorizadas que sembraban la inquietud en la América de mediados de siglo. Salvaje mostraba una buena colección de espectaculares máquinas, destacando la Triumph Thunderbird del año 50 que cabalgaba el protagonista.

Si Salvaje es un film especialmente venerado por los rockers, los fans de la era de los hippies y la psicodelia tienen en otra película de moteros rebeldes su tótem. Se trata de Easy Rider (1969), donde Peter Fonda, Dennis Hopper y Jack Nicholson viajan por las carreteras estadounidenses sin un destino concreto.

En Easy Rider los protagonistas montaban dos Harley Davidson customizadas, siendo especialmente llamativa la moto de larguísimas horquillas y depósito pintado con la bandera estadounidense que monta el personaje de Peter Fonda.  Se trata de una "panhead" cuatro tiempos en V refrigerada por aire con 60 hp a 6000 rpm y 1207cc, y una transmisión de cuatro velocidades. La moto original fue destruida en el rodaje, para desgracia de los coleccionistas.

Otra Harley mítica es la que montaba Arnold Schwarzenegger en Terminator 2 (1991). El director James Cameron, fanático de todo lo que tenga motor, eligió para su cyborg una contundente y elegante Harley-Davidson FLSTF FatBoy que ha dejado huella en toda una generación de espectadores.

Choppers aparte, los aficionados al cine y las dos ruedas siempre recordarán a Steve McQueen -además de actor, excelente piloto de coches y motos- jugarse el pescuezo para huir de los nazis montado en una de sus motos durante el clímax de La Gran Evasión (1962). En realidad la moto no era una de las BMW de la II Guerra Mundial, sino una TT Special Triumph 650 "disfrazada", por cuestiones de seguridad.

Más recientemente, los fabricantes de motos han aprovechado las películas de acción para promocionar sus flamantes modelos. Es el caso de la BMW R 1200 C de James Bond en El mañana nunca muere (1997), la rápida Triumph Speed-Triple de Ethan Hunt en Misión: Imposible II (1996) o la Ducatti 996 con la que Trinity eludía a sus enemigos en Matrix Reloaded (2003).

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