Cómo adaptar tu conducción al tráfico

¿Cuántas y cuántas veces no has sentido las ganas de girar el puño derecho a tope? ¡Ufff, yo muchas! Si no fuera porque voy en carretera abierta y ‘acorralado’ de peligros… Evidentemente las circunstancias que te rodean condicionan tu comportamiento al manillar, ya que no es lo mismo circular con tráfico denso que hacerlo compartiendo la vía con unos pocos. Aunque en ningún caso debes dejar de prestar atención a tu entorno porque, ¿quién te dice a ti que en una carretera desierta, llegue uno, se salte un Stop y se encuentre contigo? Menudo marronazo, ¿no?

Cuando circulas con tráfico denso el primer mecanismo de defensa que tienes que activar es, paradójicamente, el de mantener la calma. Créeme, se piensa mucho mejor con la cabeza fría. Sin embargo, reconozco que a veces es poco menos que “Misión Imposible” con tanto conductor suicida suelto; que ni señaliza su futura maniobra con los intermitentes, tampoco respeta las distancias de seguridad, cambia en el último momento de trayectoria sin usar siquiera los retrovisores y ni que decir tiene de sus propios límites de velocidad… Por desgracia, como éstos, hay demasiados. Mientras tanto, y a falta de una mayor sensibilización y más educación vial, no te queda otra que redoblar todos los sentidos con los que vienes de fábrica y, en ocasiones, agudizar aún más el ingenio aparte de poner en práctica todo lo que tengas aprendido sobre conducción activa y pasiva, tus cursos de Conducción Segura y con todo el arsenal puesto… ¡¡¡seguro que todavía te espera alguna sorpresa!!!

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  • Mucho tráfico: En estas situaciones tan estresantes suelo llevar a cabo un ritual en plan “CSI”. Como te decía ahí arriba, lo primero que hago es colocar manos y pies sobre los mandos para responder rápidamente a cualquier imprevisto. No tengo que aclararte que los tiempos de respuesta son vitales, ¿verdad? Por lo general, si es un coche lo que va delante, me coloco donde sé que se me ve. Ya sabes, el ‘truco’ de ver la cara del conductor a través del retrovisor, pese a que esto NO garantiza nada, al menos tú lo vigilas de cerca a él. Luego observo qué hace éste, si va con el móvil, radio, cigarro o pendiente del tráfico (como yo). En caso de ir con acompañante/s, si mantiene alguna conversación y va girando la cabeza en exceso con su interlocutor/es. Cómo realiza las maniobras, si con anticipación o cuando le viene en gana, y si no señalizara, además me fijo en la dirección que toman sus ruedas para prevenir trayectorias. Y todo esto con la agilidad del “Rayo McQueen”. Es como un “plan de contingencia” a estas eventualidades del tráfico que, después de ejercitarlo tantas veces, “sale solo”. Es lo bueno de la conducción proactiva.
  • Poco tráfico: No vayas a pensar que la conducción con menos tráfico es mejor, tiene sus compensaciones ya que al menos vas más tranquilo. Pero igualmente exige una atención permanente por un mal bache, un socavón eterno, una mancha de gasoil que tarda en disiparse, gravilla más allá de los arcenes, animales sueltos, etc. ¡Ah!, y si hace viento, que ya de por sí requiere de otro tipo de pilotaje, cuidado al adelantar furgonetas y camiones por los golpes de aire lateral que te esperan y si además hay bolsas revoloteando, ¡¡¡son otro peligro!!! Imagina que alguna se te pega a la visera y te tapan la visión durante un segundo, recuerda que sólo a 50 Km/h se recorren 13,9 metros por segundo.carretera-solitaria
  • Sin tráfico: Podrías pensar que, visto lo visto, la conducción en solitario es la mejor, ¿no? ¡Pues tampoco! Ya que el enemigo número uno es el exceso de confianza, puesto que aprovechas que ‘no hay nadie’ para sobrepasar tus límites. Y esto, si aún no conoces cómo se las gasta tu máquina, te puede acarrear algún problema serio. Sobre todo si te ocurriera algo porque no habrá nadie que pueda ayudarte.

Por último, no descuides nunca lo que ocurre detrás de ti, que es tan importante como lo que ves delante. Has de ir mirando por los retrovisores cada poco tiempo y comprobar, por ejemplo,  que no tienes a nadie tan pegado a ti que parezca el quinto dígito de tu matrícula o adviertas que no se detendrá con el semáforo en ámbar

“Soy un motero como tú, quizá más concienciado con la Conducción Segura, pero sin dejar de disfrutar de la dinámica de cualquier carretera y moto“.

@PoluxCriville #ConduccionSegura